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Nos hemos trasladado a otro blog, desde donde seguimos publicando, por lo que éste permanecerá inactivo.

Nueva dirección: http://aescalahumana.wordpress.com

Goodluck E. Jonathan con el anterior Primer Ministro de Israel, Ehud Olmert

Nigeria, país situado en el occidente africano y poseedor del mayor número de población del continente,  ha sido noticia últimamente por los conflictos acaecidos entre fieles de diferentes creencias entre enero y marzo del presente año, dejando tras de sí centenares de muertes en ambos bandos. Las disputas se produjeron en el distrito de Plateau y, específicamente, alrededor de Jos, su capital. Parte del problema deriva de que esta región central delimita difusamente las áreas de influencia de los musulmanes (60%), por un lado, y de los cristianos y animistas (40%) por el otro, que habitan en esta república federal.  Así pues, la pugna por el control de las tierras y de sus recursos es una causa directa de dichas confrontaciones étnico-religiosas. No obstante, estas persecuciones mutuas llevan repitiéndose cíclicamente desde hace prácticamente una década, siendo en realidad parte de otros sintomáticos y preocupantes problemas arraigados en todos los niveles de la sociedad. Seguir leyendo »

Thomas Hammarberg

Hace exactamente ocho días dos noticias sobre las libertades del individuo aparecían en medios tanto nacionales como extranjeros. Las informaciones resultaban especialmente interesantes si tenemos en cuenta que las declaraciones provenían de dos personas a priori con autoridad para tratar estos temas: Thomas Hammarberg, Comisario de Derechos Humanos del Consejo europeo, y Muhammad Musa Al-Sharif, clérigo de Arabia Saudí. Ambos, además, resultan un ejemplo llamativo al pertenecer a dos sociedades tan diferentes como lo son la occidental y la islámica, mostrando por lo tanto el contraste existente en cada una de estas regiones a la hora de abordar la Declaración Universal de las Naciones Unidas. La postura más polémica recae sin duda sobre el saudí, el cual en una entrevista televisiva defendió el matrimonio de niñas y antepuso la sharía (ley islámica) a los Derechos Humanos. No obstante, más allá de sus justificaciones poco convincentes, supone un interesante punto de partida para analizar el histórico conflicto cultural de base entre Oriente-Occidente que todavía hoy día permanece sobre este asunto. Seguir leyendo »

Las emociones, inherentes en el ser humano, siempre han estado presentes en las personas, aunque pocas veces se ha hecho un esfuerzo por comprenderlas. Actualmente, esto está empezando a cambiar, pues en una era donde el conocimiento de la mente -la gran desconocida de nuestro cuerpo humano- está suscitando gran interés dentro de las comunidades científicas e incluso filosóficas, éstas parecen ofrecer interesantes respuestas sobre el funcionamiento interno de nuestro cerebro. Los campos de investigación son grandes y extensos. La influencia de las emociones en el ámbito político, es uno de ellos.

Dice George E. Marcus, profesor de Ciencias Políticas de la Williams College y autor de The sentimental citizen, que las emociones nos ayudan a resolver juicios y decisiones (seguramente aquellas en las que la razón no se atreve a emitir un juicio certero), además de estar vinculadas con la memoria, dado que tenemos mayor facilidad para recordar aquello que nos suscita elevadas impresiones. En términos políticos, entre otras cosas éstas favorecen la fidelización de los votantes y es un útil elemento cohesionador de grandes multitudes. Precisamente sobre este aspecto es interesante la lectura de Jonathan Haidt, investigador de la Universidad de Virginia, donde trata de analizar las causas, desde un punto de vista moral y emocional, que llevan a los ciudadanos norteamericanos a votar al Partido Republicano en vez del Demócrata. Seguir leyendo »

Ayer se inició en el Parlament el debate sobre la prohibición de las corridas de toros, en el que participarán hasta un total de treinta reconocidas personalidades para apoyar o rebatir el posible fin de la proclamada fiesta nacional en territorio catalán. La discusión, que llegó a ser durante algunos momentos acalorada, permitió acercarse al tema de discusión desde distintas perspectivas y argumentos. Sobre este último punto quiero incidir especialmente, pues me interesa constatar cómo de complicado es intentar reflexionar sobre algo que despierta una gran cantidad de sentimientos contrapuestos que condicionan en gran medida el uso de la razón.

Salvador Boix, por ejemplo, que esapoderado de José Tomás, se quejó de una supuesta persecución política. Crítica que, sin embargo, no parece demasiado acertada si tenemos en cuenta que la futura votación, se ha promovido desde la misma ciudadanía, con una masiva recogida de firmas que realizó la plataforma PROU. Además, el mismo sistema de debate abierto le otorga un carácter más democrático que el que estamos acostumbrados a ver en el día a día de las instituciones. Boix también argumentó que estos debates quebraban la sociedad catalana. No obstante, la finalidad de los debates es justamente la contraria, intentar acercar posturas mediante la libre expresión de los implicados. Los odios sólo surgen con las imposiciones despóticas, la prohibición de la palabra y la estigmatización de sectores concretos de la sociedad. Y, si bien en este último aspecto los amantes de los toros pueden, por sensibilidad personal, alegar sentirse reflejados, esto no debería ser realmente así mientras el debate gire únicamente alrededor de las corridas de toros como espectáculo, sin entrar a valorar la condición individual de sus representantes. Seguir leyendo »

Mucho se ha hablado últimamente de los tristes incidentes acontecidos en Salt, pequeño municipio catalán de unos 31.000 habitantes y cercano a la capital de provincia, Girona. Allí, un creciente clima de tensión generado aparentemente por la inseguridad ciudadana, el cual, pese a llevar tiempo existiendo, no se ha sabido gestionar debidamente a tiempo, ha terminado por dividir y confrontar a gran parte de sus ciudadanos. Y remarco la palabra aparentemente porque los orígenes de dicha disputa sobrepasan por mucho el ámbito de la seguridad, arraigándose en problemas de índole social, cultural e identitaria. Las causas,  explicadas por la alcaldesa Iolanda Pineda en una entrevista concedida al periódico El País, parecen fáciles de comprender, pero no así de solucionar: un importante y vertiginoso crecimiento de la inmigración, que aumentó del 6% al 43% en sólo diez años, junto a la aparición de nuevos métodos delictivos más violentos (que si bien no incrementan los índices de criminalidad, sí que generan una mayor sensación de desamparo), sumado a unas elevadísimos índices de paro, ha conseguido todo junto quebrar la tranquilidad de los vecinos. Seguir leyendo »

Enola Gay

En épocas históricas de grandes inestabilidades y de imperios expansionistas, las armas han resultado siempre ser el agente diplomático por excelencia. A mayor capacidad bélica, mayor capacidad de intimidación y, al mismo tiempo, más elevada la necesidad de negociar con las naciones vecinas una paz tensa, pero interesada. De hecho, todavía hoy día, incluso cuando las relaciones políticas y comerciales internacionales se han desarrollado enormemente para garantizar una ilusoria pero funcional paz mundial, se sigue haciendo harto complicado imaginar un planeta sin ejércitos. Y es que los Estados tienen un problema: sus fronteras se empeñan en ser fijas, pero no así los recursos que éstos precisan para abastecerse.

No obstante, tradicionalmente una guerra había sido sólo deseable en la medida en que los muertos que ésta ocasionaba eran los justos, es decir, los asumibles, y no sólo en las filas propias sino incluso en las del enemigo. Porque, mientras que muchas bajas propias demostrarían la incompetencia del propio gobernante y la fragilidad de su nación ante cualquier tipo de conflicto, conseguir masacrar al enemigo no haría otra cosa que presentarse ante el mundo como un peligroso sanguinario sin escrúpulos. Incluso la propia sociedad doméstica podría volverse en contra, pues el sentimiento de justicia, que aflora cuando uno percibe que se está produciendo un castigo excesivo e innecesario, es inherente en todas las personas e independiente de cualquier tipo de partidismo. De hecho, pocas cosas levantan más pasiones que la política, pudiéndose afirmar que ésta es, por ende, muy humana, debido a la gran cantidad y variedad de sentimientos que despierta. Es en parte por ese motivo que las figuras totalitarias suelen ser siempre percibidas con desconfianza y temor, pues su carácter las deshumaniza, desmarcándose voluntariamente de la complicidad emocional que les une con sus ciudadanos y, volviéndose, literalmente, un auténtico monstruo. Seguir leyendo »